Chuck Blazer, hacedor del “soccer” en EEUU y soplón del FBI

Chuck Blazer, soplón del FBI (Foto: facebook)

 

Por Daniel García Marco

Miami, 27 de mayo 2015 – Cuanto más crecía el “soccer” en Estados Unidos a partir de los años ’90, más engordaban las numerosas cuentas bancarias del obeso Chuck Blazer, informante ahora del FBI en una investigación que ha desmontado una inmensa trama de corrupción en el fútbol de las Américas.

Blazer se declaró culpable de los cargos presentados por la Justicia estadounidense, que ha acusado a 14 personas, algunos de ellos altos dirigentes de la FIFA. Según “The New York Times”, el ex secretario general de la Concacaf de 1999 a 2011 (Confederación de Fútbol de Norte-, Centroamérica y Caribe) cooperó con la investigación tras admitir, entre otros, los cargos de soborno, fraude, lavado de dinero y evasión fiscal.

En noviembre del año pasado, el diario “The Daily News” reveló cómo Blazer se había convertido en informante a partir de 2011 y cómo el FBI le dio un llavero con un micrófono para que grabara durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 conversaciones con altos dirigentes del fútbol, incluidos con miembros del comité organizador del Mundial de Rusia 2018.

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El extravagante Blazer, que dirigía el día a día de la Concacaf desde su apartamento en Nueva York y llevaba un blog en el que daba cuenta de sus reuniones con personajes famosos, desapareció del primer plano del fútbol cuando en 2013 renunció a su puesto en el comité ejecutivo de FIFA y ahora se centra en recuperarse del cáncer de colon que padece.

Nunca escondió su altísimo nivel de vida ni sus sospechosas preferencias. “¿Quién es su ídolo?”, se le preguntaba en el cuestionario biográfico de la FIFA. “Un majestuoso símbolo de elegancia en nuestro deporte, Joao Havelange”, respondió citando al brasileño, el hombre que dirigió el ente de 1974 a 1998 y ahora persona non grata tras ser acusado por un tribunal suizo de haber aceptado millones de dólares en sobornos.

Blazer creció a la sombra de Havelange, como Joseph Blatter, que el viernes aspira al quinto mandato al frente de la FIFA.

Pero la figura de Blazer no se entiende sin su gran socio, Jack Warner, ex presidente de la Concacaf y ahora caído en desgracia, también uno de los 14 acusados por la Justicia estadounidense.

Blazer aupó a Warner a la presidencia en 1990 y en contraprestación, la Concacaf lo fichó como director ejecutivo y le aseguró el diez por ciento de todo contrato del ente, por lo que desde entonces se le conoció como “Mr. 10 por ciento”.

Hace 25 años, el diez por ciento de nada era cero, pero Blazer supo ver el gran mercado del fútbol en Estados Unidos y con los años amasó contratos que hicieron crecer el “soccer” en televisión tanto como sus cuentas, muchas de ellas en paraísos fiscales.

“Chuck es una de las personas más importantes en la historia del fútbol en este país”, dijo de él el comisionado de la Major League Soccer (MLS), Don Garber.

Su agudeza sirvió para hacer que el “soccer” se ganara un espacio entre el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol, todo ello también para beneficio propio.

Además de las comisiones, establecidas primero por contrato y luego por costumbre, una investigación de la Concacaf en 2013 consideró probado que Blazer se apropió indebidamente de al menos 15 millones de dólares.

Según la Justicia estadounidense, además de los sobornos por contratos de concesión de derechos sobre torneos de fútbol, Blazer fue sobornado por Marruecos para que eligiera al país como sede del Mundial de 1998 que al final organizó Francia, así como también por Sudáfrica para la Copa del Mundo de 2010.

El informe de la Concacaf de 2013 también acusó a Warner de fraude, pero según la actual investigación, el esquema corrupto continuó con Jeffrey Webb al mando. Blazer mantiene aún hoy, pese a todo, que es la Concacaf la que le debe dinero.

Webb y el resto ha caído seguramente por las informaciones suministradas al FBI por Blazer, que ya tumbó a Warner al revelar su colaboración con Mohammed bin Hammam en el intento del qatarí de comprar votos para convertirse en presidente de la FIFA en 2011.

Comedor y bebedor, durante sus mejores años Blazer disfrutó de la buena vida, como si fuera consciente de que algún día acabaría su impunidad y la de sus compañeros.(dmz/dpa/hl)

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