La tecnología no es juego de niños: consejos de expertos alemanes

Actualmente los niños con de 2 años son lo que están más tiempo con dispositivos tecnológicos con falta de límites de tiempo por parte de los padres. (Foto: MIT News)

Por Ann-Kathrin Marr

Stuttgart, 23 de julio 2018 – A los cuatro años, Clarita mira un poco de televisión por día. ¿Y qué hay de su hermanito menor, que tiene dos años? ¿Lo dejamos sentarse con ella? En muchas familias las reglas suelen ser mucho más laxas con los segundos y terceros que con los primeros. Su acercamiento a los medios electrónicos suele darse mucho más temprano. ¿Está mal? ¿Hay que ponerles límites o permitir que crezcan con esos artefactos?

Es imposible evitar que los medios electrónicos estén incorporados a la vida de cualquier niño. El televisor, la computadora, internet es parte de la rutina diaria de un hogar. Ni hablar de los teléfonos móviles, que a veces están muy presentes, tanto que nosotros, como padres hasta podemos llegar a interrumpir nuestra cena por mirar un mensaje o atender una llamada.

Es más, el mayor aumento de los últimos años se ha dado en la cantidad de móviles y tabletas. “Los más pequeños captan de inmediato las posibilidades que abren estos artefactos, y eso les genera un deseo”, explica Thomas Rathgeb, que trabaja con un grupo especializado en el manejo de medios electrónicos en niños que tienen entre dos y cinco años.

La televisión sigue siendo el medio más importante para muchos de los pequeños. Según el grupo de trabajo de Rathgeb, KIM, los padres encuestados en Alemania estiman que sus hijos de entre 6 y 13 años utilizan este tipo de soportes unos 88 minutos promedio al día. La estimación en niños de entre dos y cinco años es de 43 minutos, si bien vale aclarar que el estudio es de 2014 y las cifras podrían haber variado con los vertiginosos cambios de estos años.

La tendencia generalizada es que los niños tomen cada vez más temprano contacto con los medios electrónicos, algo que no todos los especialistas ven con buenos ojos. Por lo general se insiste en que lo más importante para el desarrollo de un niño es que perciba el mundo que lo rodea con todos los sentidos bien despiertos.

Cuando son muy pequeños, las imágenes en movimiento que les ofrece la televisión los agota. “Los menores de tres años deberían intentar entender lo que los rodea y evitar estar flotando demasiado delante de una pantalla”, opina Verena Weigand, que asesora a padres y da consejos sobre programas de TV para niños. Su iniciativa se llama “Flimmo”.

“Flimmo” recomienda no dejar a los niños frente a la tele antes de los tres años y, en ese momento, permitirles ver a lo sumo películas o programas bien breves. Para los pequeños de tres años, 20 minutos de pantalla ya es mucho. Además, tampoco hay tantos contenidos aptos para ellos. “Lo mejor es sentarse con ellos y evaluar qué es lo que pueden procesar bien y qué les gusta”, recomoienda Rathgeb.

Por supuesto, si conocemos los juegos y programas que existen, podremos guiarlos mejor. También podremos ser más claros a la hora de explicar por qué no les permitimos un juego y otro sí. “Es importante que las decisiones sean a conciencia y que las hablemos con los niños”, sostiene Rathgeb.

Por supuesto, eso insume bastante tiempo y a veces sentimos que no lo tenemos, sobre todo si ya hemos hecho ese proceso con el o la mayor. Sabemos muy bien que lo que uno quisiera hacer a veces dista mucho de lo que podemos hacer, por eso Kristin Langer, que suele asesorar a padres en estos asuntos, nos recomienda no perder la calma. “No hay que desesperarse si los más pequeños en algún momento se sientan con los mayores a mirar algún programa”, asegura. Tampoco hay que hacer un drama porque el pequeñín esté alguna vez sentado más de la cuenta frente al monitor.

Sin embargo, es bueno que dentro de todo no perdamos de vista qué es lo que está viendo uno y qué está haciendo el otro, y que los dos puedan ver lo que les gusta más. En ese sentido, lo ideal son las películas en DVD o las que se pueden ver en Internet, de modo que el mayor mire lo que le gusta y es apto para su edad cuando el menor está entretenido con otra cosa.

Y lo que nunca debemos olvidar es que los niños, más allá de mirar qué hace el hermano mayor, absorben todo de sus padres. No andar todo el tiempo con el móvil y dejarlo de vez en cuando en el bolsillo no es una mala idea. (dmz/dpa/ahr)

 

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