Berenjenas y naranjas burlan la ley electoral española

 

 

Berenjenas y naranjas burlan la ley electoral española (Electograph / Twitter)

Por Sara Barderas

Madrid, 18 de diciembre 2015 – En España se ha disparado estos días el interés por el precio de frutas y verduras en el pequeño país vecino de Andorra. Miles de personas buscan en Twitter las cotizaciones, que se difunden acompañadas por órdenes de compra, una ingeniosa idea para burlar la ley electoral.

Un kilo de berenjenas a 20,4 euros y hay que adquirir entre 71 y 75 piezas. Así escrito parece un sinsentido. Sobre todo, dirán los expertos en ahorro doméstico, el precio desorbitado de la hortaliza, que destrozaría todo presupuesto para la compra semanal.

La realidad es otra. Un periódico de Andorra está publicando encuestas diarias de voto de cara a las elecciones españolas del domingo, las más abiertas en los casi 40 años de democracia. En España está prohibido publicar y difundir sondeos en los cinco días previos a las elecciones. Y los internautas han ideado un código para hacerlo sin incurrir en un delito electoral.

Identifican en Twitter los partidos con frutas y hortalizas, según su color y añaden en forma de precio el porcentaje de votos y en forma de orden de compra el número de escaños.

La berenjena es Podemos; la fresa, el Partido Socialista (PSOE); Ciudadanos está representado por una naranja y al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy le han adjudicado una gota de agua, porque azul como su logo no existe en fruta ni verdura.

Los medios de comunicación españoles consideran desfasada y sin sentido la restrictiva ley.

«La prohibición de publicar encuestas electorales durante los cinco días previos a las votaciones es indefendible desde una perspectiva democrática», afirma hoy el diario «El País» en un duro editorial contra la ley.

Que no se difundan encuestas no quiere decir que no se hagan. Los propios partidos políticos cuentan con «trackings» diarios que les aportan información sobre la evolución de voto.

«El Periòdic d’Andorra», un diario del pequeño país a caballo entre España y Francia, también ha encargado «trackings» diarios sobre intención de voto en la recta final de la campaña española. Los está publicando y se puede acceder a ellos en su página web. Pero quien reproduzca la encuesta por las redes sociales dentro de España incurrirá en un delito.

La ley, sin embargo, no dice nada sobre difundir esos datos disfrazados de precios fluctuantes de una cesta de la compra que no lo es.  

La intención de la ley cuando se aprobó era que los ciudadanos pudieran decidir su voto sin influencias externas de sondeos que en muchos casos eran interesados y poco fiables.

«Esta prohibición podía tener sentido hace un par de décadas, cuando no existían Internet ni las redes sociales. Pero ahora ha dejado de ser viable puesto que resulta imposible evitar que esos sondeos se difundan a través de los diferentes soportes electrónicos y tengan una circulación masiva», sostiene «El Mundo» en un editorial en el que también pide el final del veto.

«El pueblo no está constituido por un conjunto de menores de edad a los que deba protegerse desde un trasnochado paternalismo, sino que es el sujeto de la soberanía nacional», señala «El País».

De momento, sin embargo, quien retuiteando una encuesta no quiera incurrir en un delito castigado con penas de cárcel de entre tres meses y un año, tendrá que seguir echando mano de la imaginación. La frutería andorrana no es el único recurso.

Algún internauta da la temperatura en Génova (que además de una ciudad italiana es el nombre de la calle en la que está la sede del PP), en Suresnes (la ciudad francesa en la que el PSOE celebró un congreso determinante antes de la Transición política), en la Universidad Complutense (en la que impartía clases Pablo Iglesias, el líder de Podemos) y en Barcelona (la ciudad en la que nació Ciudadanos). (dpa/dmz/hl)