Cataluña, en el centro del embrollo poselectoral español

 

 

Cataluña, en el centro del embrollo poselectoral español (Yourope  / Twitter)

Por Ana Lázaro Verde

Madrid, 29 de diciembre 2015 – Cataluña se ha convertido en una pieza clave en el rompecabezas político español tras las elecciones generales del 20 de diciembre, en las que ningún partido consiguió mayoría suficiente para gobernar sin el apoyo de otras fuerzas.

El proceso independentista impulsado en la región del noreste de España, actualmente encallado a la espera de que se forme allí también Gobierno, está en el centro de las negociaciones entre las principales fuerzas políticas del país.

La unidad de España ante el desafío catalán es una deentro las líneas rojas de Mariano Rajoy y su partido Popular (PP) a la hora de buscar apoyos para formar Gobierno, tras quedar lejos de la mayoría absoluta con la que gobernaron los últimos cuatro años.

El jefe del Ejecutivo en funciones propuso alcanzar «una mayoría estable» a las dos fuerzas con las que comparte «los grandes valores constitucionales»: su tradicional adversario, el Partido Socialista (PSOE), y el emergente Ciudadanos. «No veo una alternativa mejor para defender la unidad de España», dijo hoy.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, podría intentar formar un Gobierno alternativo a uno encabezado por Rajoy con el apoyo de Podemos, partido con el que comparte políticas sociales. Pero las posturas de ambas formaciones respecto al tema catalán entorpecen la negociación.

Durante la campaña electoral, el partido heredero del movimiento de los indignados se comprometió a convocar un referéndum en Cataluña sobre la independencia en el plazo de un año. El PSOE no está dispuesto a aceptarlo.

Pero el líder de Podemos, Pablo Iglesias, no quiere renunciar a esta propuesta. Parte del éxito del partido en los comicios del 20 de diciembre tiene que ver con su defensa del «derecho a decidir».

Ante este escenario, la formación de Gobierno se antoja complicada. Los partidos que defienden la unidad de España coinciden en que la repetición de elecciones no sería positiva teniendo en cuenta la situación actual en Cataluña, que tiene 7,5 millones de habitantes y una de las economías más fuertes de España.

PP y Ciudadanos piden arrancar la legislatura cuanto antes para que el desafío independentista no pille al país con un Gobierno interino. Las miradas están puestas en el PSOE, que tiene la llave.

La situación en Cataluña también es delicada. Tres meses después de las elecciones regionales allí, convertidas en un plebiscito sobre la independencia, el Gobierno de Artur Mas todavía está en funciones.

La alianza electoral secesionista con la que concurrió a los comicios, Junts pel Sí, obtuvo el mayor número de votos pero no la mayoría absoluta, por lo que Mas depende de otro partido separatista, la CUP, para poder ser investido, algo que no ha logrado hasta ahora.

El escenario es incierto: si la CUP decide esta semana apoyar a Mas, este podría revalidar su cargo en pocos días y seguir al frente del proceso soberanista que ha impulsado. Si eso no ocurre y se agota el plazo, Cataluña tendrá que repetir comicios en marzo.

«La CUP puede forzar unas elecciones, pero no tiene fuerza para cambiar de presidente (…) Como hasta el 10 de enero hay vida, agotemos los días», dijo hoy Mas en la radio pública catalana.

«Es el que ha generado la situación quien debe dar un paso atrás», sugirió poco después Rajoy en referencia al mandatario catalán.

Si Mas finalmente es investido, la resolución aprobada en noviembre por el Parlamento catalán para iniciar el proceso hacia la secesión podría empezar a materializarse, tras dos meses bloqueada, a pesar de estar suspendida por el Tribunal Constitucional.

Por el contrario, la convocatoria de nuevas elecciones en la región supondría una tregua para los partidos españoles defensores de la unidad, que podrían negociar un Gobierno en España sin la presión de un desafío separatista inminente. (dpa/dmz/hl)