AfD: la derecha populista alemana avanza a hombros de los refugiados

 

 

Frauke Petry, la actual presidenta de AFD (Foto: Chicago Schlager / Twitter)

Por Klaus Blume

Berlín, 31 de enero 2016 – Endurecer el discurso, subir en las encuestas: la ecuación funciona en Alternativa para Alemania (AfD), el partido populista de derecha que ya figura como tercera fuerza del país en los sondeos gracias sobre todo al efecto de la crisis de refugiados.

Más beneficiada que perjudicada por sus escándalos, la formación fundada en 2013 logró desafiar hasta ahora el ciclo de otras fuerzas creadas recientemente en Alemania -un ascenso tan rápido como su caída- para ganar puntos a semanas de un «superdomingo» electoral.

Un sondeo publicado hoy otorgó a AfD un 12 por ciento en intención de voto, dos puntos más que el domingo anterior, y confirmó al partido como tercera fuerza a nivel nacional detrás de los socialdemócratas (24 por ciento) y delante de los poscomunistas de la Izquierda (10).

El discurso a favor de controles fronterizos, expulsiones y hasta uso de armas en la frontera cuajó en parte de una sociedad alarmada por la cifra de refugiados -1,1 millones sólo en 2015- y por escándalos como la ola de agresiones sexuales y robos a mujeres registradas la noche de Año Nuevo y atribuidas a «árabes y norafricanos».

«Por supuesto que debemos nuestro ascenso, en primera línea, a la crisis de refugiados», reconoció en diciembre el vicepresidente del partido, Alexander Gauland, al semanario «Der Spiegel». «Podríamos considerarla un regalo para nosotros».

Mientras cada vez más alemanes dudan de la política de puertas abiertas de la canciller Angela Merkel, cuya Unión Cristianodemócrata (CDU) registró en el sondeo de hoy su peor valor en tres años con un 34 por ciento, AfD gana adeptos con la visión opuesta: que la posibilidad de solicitar asilo en Alemania sea una excepción.

La estrategia del partido consiste en presentarse ante los votantes como «la única fuerza de peso contra los refugiados», comentó a la agencia dpa el sociólogo Alexander Häusler.

Es un cambio de objetivos con respecto a los que figuraban en el origen del partido, fundado en 2013 por euroescépticos y populistas de derecha que apuntaban sobre todo contra el euro en plena crisis de deuda griega.

La fuerza estuvo cerca del entrar en el Parlamento en las elecciones generales de ese año. En 2014 ganó representación en el Parlamento Europeo y en tres estados federados del este de Alemania. En 2015, entró por primera vez en parlamentos regionales del oeste en las elecciones de Bremen y Hamburgo.

Sin embargo, AfD comenzó a desgastarse por una división interna en la que el ala más económica y liberal, representada por el fundador Bernd Lucke, terminó cediendo el control al sector más político y nacionalista, encabezado por Frauke Petry, la actual presidenta.

A mediados del año pasado, los roces internos hundieron a AfD hasta un tres por ciento en las encuestas. El «regalo» de la crisis de refugiados cambió en pocos meses la tendencia, justo a tiempo para las elecciones regionales que se celebrarán el 13 de marzo en tres estados federados.

«AfD logró virar de la imagen exclusiva de partido antieuro a la de un partido antiinmgración», resumió Häusler. «Podrá asentarse como nuevo partido a la derecha de la CDU y la CSU (versión bávara del partido de Merkel) siempre que no se lo impida a sí mismo».

Y es que la victoria final de Petry sobre Lucke no calmó en absoluto las aguas dentro del partido.

Björn Höcke, jefe del AfD en el estado federado de Turingia, provocó un escándalo en diciembre con declaraciones sobre los africanos que fueron consideradas como racistas incluso por Petry. La política intentó que renunciara, pero la cúpula del partido lo impidió.

Como ultimo recurso contra refugiados, usar las armas: Petry

La propia Petry saltó este fin de semana a los titulares al reclamar que la policía frene las entradas ilegales en la frontera «también usando armas de fuego» si es necesario. «Ningún policía quiere disparar a un refugiado. Tampoco yo. Pero como último recurso hay que usar las armas», justificó en una entrevista.

Las declaraciones provocaron la condena unánime de la mayoría de partidos y de la policía. El vicecanciller Sigmar Gabriel pidió incluso que los servicios de inteligencia vigilen a AfD «ante las enormes dudas sobre su apoyo a un ordenamiento libre y democrático de la república».

Pero nada indica que las polémicas frenen a AfD. Si la percepción social no cambia, el partido tiene casi asegurada su entrada a otros tres parlamentos regionales en marzo. Y puede seguir extendiendo su poder de cara a las elecciones generales del año que viene. (dmz/dpa/hl)