Fuentes y su eterna pasión por el cine emocionaron

 

El escritor veía una película a diario cada vez que le era posible, reveló su viuda Silvia Lemus en la FIL en Guadalajara (Foto: almomento.mx)

Por Gabriela Mayer (dpa)

Guadalajara, 2 dic 2014 – Desde sus primeros acercamientos a las salas de cine de la mano de su padre, Carlos Fuentes mantuvo intacta la pasión por el séptimo arte hasta el último día su vida. Al punto de que «si no hubiera sido escritor, le hubiera gustado ser actor de carácter», recordó su viuda, Silvia Lemus, durante la emotiva presentación del libro póstumo del mexicano «Pantallas de plata».

El escritor fantaseó en alguna ocasión con que quería «ser el malo, y que Humphrey Bogart fuera el bueno», contó su viuda el lunes por la noche en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Fuentes «tenía una imaginación formidable, las mujeres del cine le fascinaban, Bette Davis era su favorita», apuntó.

«Pantallas de plata» (Alfaguara) brinda testimonio de la relación personal del autor de «Aura» con el cine y su fascinación por las divas de la «era dorada» de Hollywood. Fuentes, uno de los grandes referentes del «boom» de la literatura latinoamericana, conoció a grandes directores, actores y actrices. También es autor de diversos guiones para la pantalla grande, a la vez que varias de sus novelas fueron llevadas al cine.

Lemus reveló que el escritor veía una película a diario cada vez que le era posible. Y la última cinta que vieron juntos fue la argentina «La guerra la gano yo» (1943) de Francisco Mugica el 14 de mayo de 2012, un día antes de la muerte de Fuentes.

El autor de «Terra nostra» la había traído de su último viaje a Buenos Aires, dos semanas antes, donde siempre compraba películas antiguas. Fuentes había vivido a los 16 años durante un año en la capital argentina «y sentía nostalgia por ese mundo que se le abrió en esa gran ciudad», refirió.

«Nos despedimos del cine, sin saberlo, viendo ‘La guerra la gano yo’. Es una película que le gustó mucho», afirmó la viuda de Fuentes, quien estuvo acompañada en la presentación por los cineastas mexicanos Carlos Cuarón y Felipe Cazals, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez y el cineasta venezolano Alex Branger.

En la relación de la pareja, como no podía ser de otra manera, el cine también estuvo presente. Lemus evocó que en su primera visita, Fuentes le regaló el disco con el tema del film estadounidense «Verano del 42». «Después me invitó al cine y la primera película que vimos juntos fue ‘Antonio das Mortes’, la gran película del brasileño Glauber Rocha».

Lemus se manifestó admirada por la capacidad de sorpresa de Carlos Fuentes. «Se sorprendía de ver una película que ya había visto hacía mucho tiempo y era como si la viera por primera vez. Se emocionaba, era prácticamente partícipe de lo que sucedía en la pantalla. Él se comprometía con lo que estaba sucediendo».

También recordó que Fuentes hacía «escenas» para ella. «Me invitaba a comer y él se iba antes, para que cuando yo llegara al restaurante estuviera sentado y desde lejos me saludaba, se levantaba, me ponía la silla», contó la viuda.

«Él era totalmente una persona que me acababa de conocer y yo estaba asombrada de que lo hiciera. La primera vez dije ‘este señor está un poco mal'», contó entre las risas del auditorio. «Pero luego me fui acostumbrando y me gustaba, ahora lo extraño».

Cazals elogió ampliamente «Pantallas de plata». «No hay nada como volverse a asomar al recuento de aquellas pantallas que hicieron de nosotros auténticos maniáticos tempraneros de ese Hollywood que siempre se ha dicho, y bien dicho, que era la meca del cine».

«El memorioso libro de Fuentes no es una recopilación de sesudos comentarios para estudiosos y sus respectivas fichas técnicas, sino una visión detallada y divertida del cómo, del porqué las estrellas de aquel Hollywood son las que motivaron este recuento ágil, agudo, a veces despechado, pero siempre personalísimo del cine que vimos de chamacos».

Cuarón, quien leyó algunos párrafos de la obra, complementó: «En este libro Fuentes nos regala su erudición y su conocimiento enciclopédico, pero sobre todo ese gran amor que se siente en cada palabra, en cada página de la lectura del libro. Un libro además tremendamente evocativo».

 «Carlos, donde quiera que esté, está muy feliz», remató Lemus el encuentro. Mientras, en la sala pareció quedar flotando la invitación del escritor mexicano desde las páginas de su último libro: «Al cine se entra a soñar, lector, espectador, mi semejante, mi hermano». (dpa/dmz/hl)