Remite el flujo migratorio a Alemania por controles fronterizos

 

El restablecimiento de controles fronterizos en Alemania redujo hoy sensiblemente la llegada de refugiados (Foto: Bundespolizei BY / Twitter)

Berlín, 14 de septembre 2015 – El restablecimiento de controles fronterizos en Alemania redujo hoy sensiblemente la llegada de refugiados tras un fin de semana en el que nuevamente arribaron al país unas 20.000 personas en busca de asilo político.

Según comunicó hoy la policía, la situación se distendió en la estación de trenes de Múnich, donde las noches pasadas centenares de migrantes acabaron durmiendo en el suelo por falta de camas en los alojamientos provisionales. Tras una interrupción durante la noche volvieron a operar los trenes entre Alemania y Austria.

La policía desplegó controles que generaron largas colas de espera en las autopistas en la frontera germanoaustriaca. Los agentes interceptaron a refugiados y detuvieron a 31 traficantes.

En la localidad limítrofe de Freilassing fueron registrados unos 500 migrantes que viajaban en tren a Alemania. Las personas sin los documentos pertinentes fueron instadas a salir del tren, dijo el portavoz de la policía federal Matthias Knott.

«Aquí se los registra por primera vez», explicó. Un portavoz del ministerio bávaro de Asuntos Sociales señaló que posteriormente son distribuidos por Baviera o llevados a otros estados federados.

Entre 900 y un millar de agentes han sido destacados a las fronteras, según datos de la central de la policía federal. Según el ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann, la vigilancia en las fronteras podría extenderse durante varias semanas.

Alemania espera este año la llegada de hasta un millón de refugiados, estimó hoy el vicecanciller del país, Sigmar Gabriel, en vista del incesante flujo de personas que buscan asilo.

«Mucho apunta a que este año no recibiremos a unos 800.000 refugiados como pronosticó el Ministerio del Interior, sino a un millón», señaló el número dos de Merkel y presidente del Partido Socialdemócrata en una carta a sus correligionarios a la que tuvo acceso dpa.

Hace apenas pocos días, el 19 de agosto, las autoridades alemanas habían corregido al alza, de 450.000 a 800.000, la cifra de personas de regiones en crisis que calculaban que llegarían al país en busca de asilo.

Gabriel defendió la decisión del gobierno de restablecer los controles fronterizos, especialmente con la vecina Austria, para limitar el incesante flujo de migrantes. Gabriel señaló que la medida obedece a la necesidad de mantener el control «en una situación excepcional e imprevista» y volver a un proceso ordenado.

El vicejefe de gobierno opinó que la decisión es una señal clara a los socios europeos de que Alemania no puede recibir a todos los refugiados. «Alemania es fuerte, pero en los últimos días hemos visto que incluso con la mejor de las voluntades nuestra capacidad de acogida también llega a un límite».

La canciller Merkel reiteró la convicción de que Alemania está en condiciones de lidiar con la situación. «Esto sigue en pie: lo vamos a conseguir», dijo el portavoz de la mandataria, Steffen Seibert, «pero no lo conseguiremos en una noche».

Alemania reimplantó el domingo por la noche los controles fronterizos al verse desbordadas las autoridades por el arribo continuo de refugiados. La policía vigila especialmente el límite con Austria, pero también patrulla regiones fronterizas con Holanda, Bélgica, Francia y Suiza.

Decenas de miles de personas se pusieron en marcha en los últimos diez días, después de que Merkel permitiese el ingreso irrestricto de refugiados que habían quedado atrapados en Hungría.

La decisión le valió duras críticas del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que la acusó de crear el caos en su país al animar a los refugiados a partir sin el registro obligatorio que contemplan las reglas de la Unión Europea.

Berlín introdujo los controles ante la creciente presión de los gobernantes regionales, especialmente del gobierno de Baviera, el «land» más afectado por el flujo de migrantes.

La presidenta del opositor Partido de Los Verdes, Simone Peter, fustigó el restablecimiento de controles. «El gobierno está creando una nueva situación de emergencia en las fronteras con su política de egoísmo nacional (…) Esta decisión funesta ya está desencadenando una cascada de aislamiento en toda Europa».

También la organización de derechos humanos Pro Asyl criticó en duros términos los controles limítrofes. «Los refugiados son movidos como peones en un tablero de ajedrez. Su sufrimiento está siendo usado para ejercer presión dentro de la UE», dijo a dpa Günter Burkhardt, gerente de la entidad.

Por el contrario, la Federación de la Industria Alemana (BDI, Bund der Deutschen Industrie), la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria (DIHK, Deutsche Industrie und Handelskammertag) y la patronal germana (BDA, Bund der Arbeitgeber) respaldaron la decisión de suspender la libre circulación.

«La reintroducción temporal de los controles es buena porque permite evitar que incluso un país bien organizado como Alemania no se vea rebasado y para hacer hincapié en la necesidad urgente de una solución europea», reza una declaración emitida por los presidentes de las tres agrupaciones así como de la Federación de Oficios (ZDH). (dmz/dpa/hl)