Sólo pocas mujeres consiguen llegar a Europa como refugiadas

 

Una familia de refugiados llegando a Alemania (Foto: proasyl

Una familia de refugiados llegando a Alemania (Foto: proasyl

 

Por Anne-Beatrice Clasmann

Berlín, 17 de julio 2015  La inmigración y el permiso de asilo a refugiados son dos temas que generan fuertes debates en Alemania. Muchos se preguntan si el creciente número de recién llegados será beneficioso para el país o si crearán problemas, otros se preguntan si darles la bienvenida es una obligación moral.

Las estadísticas revelan que la mayoría de los refugiados que huye de países sometidos a dictaduras e inmersos en la pobreza son hombres. Casi dos tercios de las personas que presentaron petición de asilo en Alemania durante el año pasado eran hombres o muchachos, en su mayoría de entre 18 y 25 años.

Esta desigualdad entre sexos también se observa en los demás países europeos que registran un número creciente de refugiados. Las mujeres rara vez logran llegar por sus propios medios y cruzar las fronteras de la «fortaleza europea», si bien observadores consideran que ellas tienen muchos más motivos para escapar que los hombres.

En Eritrea, por ejemplo, las mujeres tienen que prestar servicio militar al igual que los hombres, lo cual implica para muchas de ellas años de abuso y explotación.

En los campamentos de refugiados de la guerra en Siria hay más mujeres que hombres, ya que muchos de ellos aún están combatiendo o bien han muerto en el conflicto.

Un alto porcentaje de las mujeres y jóvenes que presentan petición de asilo en Europa no llegó al continente en forma independiente sino como acompañantes de sus parientes de sexo masculino. Esto explica por qué el mayor grupo entre las solicitantes de asilo son niñas pequeñas o jóvenes menores de edad.

«El hecho de que vengan más hombres se debe a que las mujeres y las jóvenes no encuentran modo de salvar las grandes distancias», explicó Anna Büllesbach, que trabaja para el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en Alemania.

«Temen emprender la peligrosa ruta por el Mediterráneo y sufrir abuso sexual durante el viaje, que muchas veces es extremadamente largo».

Las mujeres por lo general no disponen de suficiente dinero, «y en estas sociedades más bien conservadoras, cuando la familia tiene que decidir a quién apoyar económicamente, por lo general se inclina por un hombre joven», señaló Büllesbach.

La organización alemana de derechos humanos Pro Asyl lo llama «política europea de exclusión», que ha derivado en una especie de «selección de asilo al estilo de Darwin», que pone en desventaja a las mujeres.

Quienes llegan a Alemania, Francia, Suecia o Bélgica a pesar de los peligros y los altos costes, por lo general son los más fuertes.

Según Renate Künast, del partido alemán opositor Los Verdes, el único modo de apoyar a las mujeres que necesitan huir es «crear opciones legales para refugiarse en Europa».

Armin Schuster, del partido demócrata cristiano de la canciller Angela Merkel, cree que Alemania no puede hacer mucho en los países de origen de los refugiados para equilibrar este desnivel entre hombres y mujeres, pero sí podría ayudar a vencer el segundo obstáculo: la ruta extremadamente peligrosa.

«En tanto no cooperemos con centros de refugiados como lo estamos haciendo en Níger, las mujeres probablemente seguirán teniendo dificultades para buscar protección en Europa», advirtió Schuster.

La Comisión Europea está preparando un proyecto piloto en Níger que comenzará a operar a finales de este año. «Este centro multifuncional ofrecerá información, protección a nivel local y oportunidades de reasentamiento para quienes lo necesiten», indicó un informe de la Comisión.

Según el documento, este tipo de centros en los países de origen o de tránsito pueden «ayudar a proveer una imagen realista sobre qué posibilidades de éxito tiene el viaje y ofrecer opciones de retorno voluntario para quienes emigren en forma ilegal».

Por su parte, Pro Asyl enfatizó que el cruce del Mediterráneo en un bote pequeño implica grandes riesgos y peligros, lo que lleva a las mujeres y a los niños a permanecer en su país de origen. Pero la organización tiene la leve esperanza de que esta especie de «selección natural» llegue a fin a mediano plazo. «En estos momentos, Europa está debatiendo sobre el tema de los refugiados», comentó Günter Burkhardt, director de Pro Asyl.

Las cifras del ministerio alemán de migración y refugiados indican una tendencia en aumento. En 2014 las peticiones de asilo sumaron un total de 202.834 solicitudes, mientras que en los primeros cinco meses de 2015 la cifra ya llegó a 141.905. (dmz/hl)