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Economía

Alemania investiga el fondo marino para su explotación minera

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Nódulo de manganeso de 25 kilogramos descubierto por científicos del Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) de Hannover, Alemania, a unos 4.300 metros de profundidad en el océano Pacífico. (Foto: picture alliance / dpa)

Por Christopher Weckwerth

Hannover (Alemania), 14 de mayo 2021  – Parece el argumento de una novela de Julio Verne, pero es actualidad: Alemania está investigando el lecho marino del Océano Pacífico a kilómetros de profundidad, como preparación para una posible explotación minera.

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Los fondos marinos albergan materias primas importantes para la industria del siglo XXI. Los nódulos de manganeso, por ejemplo, son como bolas oscuras que contienen níquel, cobre y cobalto, sustancias vitales para los aparatos electrónicos y para la expansión de las energías renovables.

El Gobierno alemán identificó la minería de aguas profundas como un tema prioritario en el Plan Maestro Nacional de Tecnologías Marítimas ya en 2011.

Según el plan, las materias primas de las profundidades del mar podrían tener una importancia creciente para la economía mundial. Esto es muy tentador para un país como Alemania, que hasta ahora ha dependido casi por completo de las importaciones de materias primas metálicas.

El Ministerio de Economía también ve “buenas perspectivas de mercado” para las empresas alemanas de tecnología marina que se dediquen a la extracción de minerales del fondo de los océanos.

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Por el momento todo esto sigue siendo solo una visión de futuro, pero la exploración de las profundidades comenzó ya hace tiempo y no todos la ven con buenos ojos.

Ecologistas como la organización Greenpeace protestan contra los planes. El temor principal es que la extracción de materias primas pueda causar trastornos y daños permanentes en el ecosistema del océano.

Hace unos días, activistas del barco “Rainbow Warrior” de Greenpeace colocaron pancartas en el cable de alimentación de un robot de aguas profundas en el Pacífico, exigiendo detener la minería de aguas profundas.

“La industria ya está saqueando y contaminando nuestros océanos como si no hubiera un mañana. No debe destruir también las profundidades marinas mediante la minería”, afirma Sandra Schöttner, bióloga marina de Greenpeace a bordo del “Rainbow Warrior”.

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Y advierte: “Si los océanos mueren, también perderemos nuestro medio de vida. Alemania no debe formar parte de esta catástrofe ecológica”.

El plan del Gobierno también establece que, desde la perspectiva alemana, deben buscarse procedimientos eficientes y compatibles con el medio ambiente para la explotación de los fondos marinos.

A causa de ello, la Agencia Federal de Medio Ambiente (UBA) y el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) abogaron ya en 2017 en un encuentro con la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos por establecer una regulación coherente, por ejemplo en forma de zonas protegidas para preservar la biodiversidad.

En el fondo marino viven, entre otras muchas especies, moluscos, estrellas de mar y esponjas.

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La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, con sede en Jamaica, ha concedido una treintena de licencias para explorar zonas con nódulos de manganeso, costras de ferromanganeso y sulfuros masivos desde 2001, dos de ellas a Alemania.

Por encargo del Gobierno alemán, el instituto BGR investiga desde 2006 una zona con nódulos de manganeso en el Pacífico oriental y otra con depósitos de sulfuros en el suroeste del océano Índico desde 2015.

Ambos son interesantes desde el punto de vista económico: los nódulos de manganeso por su contenido en cobre, níquel y cobalto, los sulfuros masivos por su contenido en cobre, zinc y plomo, pero también en oro y plata.

En la zona de nódulos de manganeso bajo exploración alemana, situada entre Hawái y México, el BGR acaba de realizar una importante prueba de equipo. Por primera vez en el mundo se utilizó un colector para extraer los nódulos, a una profundidad de unos 4.500 metros, donde la presión sería demasiado alta para los buceadores humanos.

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Junto con el sedimento, el dispositivo de la empresa belga Global Sea Mineral Resources (GSR) aspiró los nódulos de manganeso que había allí, mientras era observado por dos robots de buceo y unos 40 sensores diferentes.

El objetivo del ejercicio era poder evaluar científicamente el impacto medioambiental de la intervención y, por tanto, poner en marcha normas de protección del ecosistema para la minería.

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos está elaborando un marco legal para la minería de aguas profundas. Investigadores de 29 institutos europeos están evaluando ahora los datos de las pruebas de los equipos.

En opinión del BGR, el impacto medioambiental de la prueba en sí es bajo, a pesar de los sedimentos que se removieron. Los proyectos de minería a gran escala, en cambio, podrían tener consecuencias mucho más trascendentales para los fondos marinos y las criaturas que los habitan en el futuro. (dpa/dmz/hl)

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