«En Mu00e9xico hay sensaciu00f3n de que se ha tocado un lu00edmite»

 

El escritor y periodista Jorge Zepeda Patterson (Foto: www.adnpolitico.com)

Miami, 23 nov, 2014 – El escritor mexicano Jorge Zepeda niega que su país sea un narcoestado ni un Estado fallido, pero cree que con la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa se ha llegado a un límite.

   «Los actores violentos se creen en tal grado de impunidad que pueden llegar a asesinar a 43 por un estado de humor», afirmó en una entrevista con la agencia dpa con motivo de la Feria del Libro de Miami, donde promocionó «Milena o el fémur más bello del mundo», la novela negra con la que acaba de ganar el Premio Planeta.

   «Hay una sensación de que se ha tocado un límite en esa violencia, sobre todo gratuita, absolutamente salvaje», asegura Zepeda, de 62 años, sobre el caso que sacude México desde el 26 de septiembre y que empieza a afectar al presidente, Enrique Peña Nieto.

   dpa: ¿Ofrece México muchos elementos para la novela negra?

   Zepeda: Siempre los ha ofrecido. Mi detective es un equipo, un detective coral (los Azules, que aparecen en su primera novela, «Los Corruptores», y de nuevo en «Milena»). Es muy difícil en nuestros países vender de manera verosímil que un policía fuera el paladín de la verdad y la justicia e hiciera una investigación que comprometiera a sus propios jefes. Es muy poco vendible en los países en los que la corrupción de los cuerpos policiales es tan grande.

   dpa: ¿Necesita México unos Azules?

   Zepeda: Los hay. Después de la desaparición de los 43 hay mucha gente que está participando en la calle, incluso los que no son activistas, que han decidido salir con el traje y la corbata a protestar en la calle.

   dpa: ¿Es eso lo único positivo del caso de los 43?

   Zepeda: Ojalá que así fuese. Hay una sensación de que se ha tocado un límite en esa violencia, sobre todo gratuita, absolutamente salvaje y que todo indica que por una nimiedad. Los actores violentos se creen en tal grado de impunidad que pueden llegar a asesinar a 43 por un estado de humor.

   dpa: ¿Cómo se llega a esa situación?

   Zepeda: Cuando uno se pone a pensar en Ruanda, incluso en la Alemania nazi, estos genocidios tienen una narrativa falsa pero de defensa, de estoy asesinando a otro que me resulta amenazante por razones que estoy inventando. Pero lo que ha sucedido en México ofende la última fibra de lo que nos convierte en ser humano. Que alguien pueda desprenderse hasta tal grado de su humanidad sin siquiera una construcción de esa naturaleza de que tu destrucción supone mi superviviencia.

   dpa: Y además con la protección de la autoridad.

   Zepeda: En México hay muchos niveles de degradación del Estado, pero decir que México es un Estado fallido son palabras de bronce que se ven bien. Cualquier frase categórica no resiste la absoluta realidad. Hay bolsones del territorio en el que el Estado ha reculado y ha fallado, pero difícilmente se puede decir de todo el conjunto. No hay un narcoestado. En México suceden esas cosas, no pueden seguir sucediendo, pero hay mucho más país y mucha más sociedad.

   dpa: La tragedia también sacude la imagen de reformas y avances que estaba proyectando el presidente, Enrique Peña Nieto.

   Zepeda: En sus dos primeros años apostó por no enfrentar al elefante en el cuarto, asumiento que si lo ignoraba podía salirse con la suya. Su apuesta era que las reformas económicas movieran al país sin tener que enfrentar ni la ausencia de Estado de derecho, la corrupción, ni la inseguridad. Su salida fue la negación. Lo que él subestimó es que el cáncer de la violencia y la corrupción había avanzado mucho más de lo que había imaginado. Ninguna reforma es posible sustentarla con los cimientos de la falta de Estado de derecho y la inseguridad.

   dpa: Para frenar las protestas violentas, el presidente dice: «Atentar contra las instituciones es atentar contra los mexicanos».

   Zepeda: Pueden pasar tres cosas. Una es que se transformen en protestas que obliguen al régimen a ver el elefante y liderar cambios significativos. Un segundo escenario es que todo acaba por olvidarse, las crisis pasan. Ésa es la apuesta de Peña Nieto. En los primeros 30 días no hicieron nada. Ellos apostaban a que pasaría rápido. El tercero (escenario) es el más grave: que las protestas deriven en actos cada vez más violentos. Y puede pasar que los no militantes se retiren de las calles y los conservadores pedirían que actuara el Estado contra la violencia. Si (Peña Nieto) comienza a hablar de ello, empieza a escribir la narrativa para olvidarnos de Iguala y que ahora la agenda sea que nadie puede atentar contra las instituciones. Uno aún podría pensar muy mal y creer que algunos de estos grupos agresivos sean sembrados.

   dpa: El panorama no es alentador.

   Zepeda: El 20 de noviembre (día de la gran protesta en la capital, Ciudad de México) fue maravilloso. Nos seguimos moviendo en la posibilidad del primer escenario. Esto todavía no termina. (dpa/dmz/hl; Foto: www.adnpolitico.com)