Conmoción en Alemania por escándalo de emisiones de Volkswagen

 

 

El director ejecutivo de Volkswagen, Martin Winterkorn  (Foto: VW AG)

Por Ralf E. Krüger

Wolfsburgo/Fráncfort, 21 de septiembre 2015 – El escándalo por la manipulación de los valores de las emisiones de coches del gigante automotor Volkswagen en Estados Unidos cayó hoy como una bomba en Alemania.

Las acciones del mayor productor de vehículos de Europa, sinónimo de la fortaleza industrial germana, llegaron a perder más de un quinto de su valor y arrastraron a la baja los títulos de otras automotrices.

En un santiamén se esfumaron unos 15.000 millones de euros de valor bursátil. Además del daño de imagen, Volkswagen podría ser sancionada al pago de multas de hasta 18.000 millones de dólares y a afrontar los costos de la llamada a talleres de medio millón de vehículos y de demandas de indemnización de clientes y accionistas indignados.

Volkswagen frenó la venta en Estados Unidos de todos los modelos de motor diésel de cuatro cilindros de las marcas Volkswagen y Audi, tanto de los cero kilómetro como de los usados. Asimismo se supo de círculos de la empresa que el «núcleo duro» del Consejo de Vigilancia celebrará el miércoles una reunión de crisis.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) acusó a Volkswagen de haber colocado en sus vehículos un software para eludir estándares ambientales y ordenó llamar a revisión casi medio millón de autos de motor diésel en California.

La empresa de Wolfsburgo admitió el domingo que hubo manipulación. El presidente ejecutivo de Volkswagen, Martin Winterkorn, aseguró que la dirección hará todo lo posible por esclarecer el caso y cooperar con las autoridades estadounidenses.

La presidenta del grupo de Los Verdes en el Parlamento europeo, Rebecca Harms, acusó a la automotriz de «fraude en toda regla» y de «crimen al medio ambiente» y llamó a la Comisión Europea a revisar si también en la UE están siendo manipulados los resultados de pruebas de emisiones.

En Alemania la organización ambientalista Asociación Alemana por el Medio Ambiente y la Protección de la Naturaleza (Bund für Umwelt und Naturschutz Deutschland, BUND) reclamó que sean examinados todos los nuevos modelos diésel en el mercado alemán.

El escándalo ha hecho mella en el sector automotor local, donde otros productores como BMW y Mercedes Benz se apresuraron a aclarar que no han tenido estos problemas en Estados Unidos.

La subsidiaria Porsche aseguró que sus vehículos no se han visto afectados y precisó que sólo tiene coches con motores de seis y ocho cilindros, en su mayoría propulsados a gasolina.

Una portavoz de la Comisión Europea dijo en Bruselas que «es demasiado prematuro para decir si son necesarias medidas inmediatas y si los vehículos vendidos por Volkswagen en Europa también están afectados».

Precisó la vocera que en la actualidad, las emisiones de gases de los coches con motor diésel que se miden en las pruebas difieren considerablemente de los gases emitidos durante la conducción en ruta. Agregó que en 2016 entrarán en vigor en la Unión Europea tests en condiciones más realistas.

La asociación de fabricantes de automóviles de Alemania (Verband der Automobilindustrie) salió en defensa de la tecnología a gasóleo: «Sin el diésel no podríamos alcanzar en la UE los ambiciosos objetivos de reducción de dióxido de carbono».

El gobierno germano demandó a los fabricantes de coches «datos fiables» para poder examinar si también hubo manipulación en Alemania.

La organización ambientalista BUND recordó que desde hace tiempo que critica que los topes de emisiones de gases de muchos automóviles sólo son respetados durante las revisiones pero no en la práctica.

Por ello no debiera asombrar «que además de VW otras automotrices estén manipulando los datos y eso también en Europa», agregan los ambientalistas.

Las pruebas de emisiones se realizan según un esquema fijo. Se simula una sucesión predeterminada de viajes dentro y fuera de la ciudad, siempre el mismo número de kilómetros y con el mismo orden de velocidades.

Al parecer, Volkswagen y Audi incluyeron en sus modelos diésel en Estados Unidos un software que reconocía el ciclo de pruebas y ponía en pleno funcionamiento el filtro de óxido de nitrógeno. Las autoridades norteamericanas no precisan cómo funcionaba este mecanismo y Volkswagen tampoco ha suministrado detalles. (dmz/dpa/hl)