Sarkozy y su nuevo libro: ¿»mea culpa» o estrategia propagandística?

 

 

El expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, reconoce errores  (Foto: L’Obs / Twitter)

Por Gerd Roth

París, 24 de enero 2016 – Reconocer errores es considerado también una virtud en Francia, y por eso el ex presidente Nicolas Sarkozy enumera una serie de ellos en su nuevo libro, «La France pour la vie», que sale a la venta este lunes.

Los medios franceses describen de hecho la obra como un auténtico «mea culpa» y se considera que es un ladrillo más de Sarkozy en su objetivo no declarado de volver al Palacio del Elíseo en 2017. Él personalmente lo niega: «Este libro no es ningún anuncio de la candidatura para las próximas elecciones presidenciales».

El dirigente, de 60 años, anunció su nueva obra en Facebook. «Conozco la tremenda crisis de confianza que la política y los políticos desatan», admite. Y es autocrítico: «De ninguna forma quiero dejar exonerarme de mi parte de responsabilidad en esta situación». Pero el dirigente de los conservadores republicanos también de fija como objetivo intentar recomponer esa confianza.

Sarkozy admite en los extractos que se han publicado hasta el momento cosas por las que ya había sido muy criticado en su día. Por ejemplo ve como un «error» las vacaciones que se tomó en el yate de lujo de uno de sus amigos millonarios tras ganar las elecciones en 2007.

Estas escapadas de lujo le valieron el sobrenombre de «Presidente Bling Bling» (una expresión que se usa para aludir a las muchas joyas y el estilo de vida ostentoso de los raperos). El ex presidente también lamenta un exabrupto lanzado a un ciudadano que se negó a darle la mano, al que le dijo: «¡Lárgate, pobre imbécil!»

Respecto de los muy moderados cambios que consiguió en una Francia necesitada de reformas, Sarkozy habla de «arrepentimiento». Entre ellos cuenta el no haber acabado con el impuesto a la riqueza (ISF) o el no haber tocado la semana laboral de 35 horas.

El ex banquero Emmanuel Macron, ministro de Economía del actual gobierno socialista, está mostrando menos reticencia por enfrentarse a la vaca sagrada de los sindicatos franceses que en su día el conservador Sarkozy.

En relación a las acusaciones judiciales que se levantan en su contra, Sarkozy defiende su inocencia. Niega haber tenido conocimiento de la firma Bygmalion («Lo juro, es la verdad absoluta»). Se cree que el partido de Sarkozy financió de forma ilegal en 2012 a través de la empresa de relaciones públicas la campaña del dirigente, mediante facturas falsas. El caso está siendo investigado.

En Francia, quien quiera (volver a) ser alguien publica un libro con perspectivas de estadista. En el caso de Sarkozy, es ya la séptima obra de este tipo. Y uno de cada diez franceses está interesado en leerla, según una reciente encuesta que también arroja que el 86 por ciento de los entrevistados cree que se trata de una maniobra de propaganda para lanzar su candidatura.

Sin embargo, los números no le dan un gran apoyo a Sarkozy en caso de que volviera a presentarse. En la actualidad no tendría opciones frente a su principal rival al interior del partido, el ex primer ministro Alain Juppé, en las elecciones internas de noviembre. Tras su derrota frente al actual mandatario François Hollande en 2012, siete de cada diez franceses opinan que a Sarkozy sólo le mueve «la revancha». (dmz/dpa/hl)