La alianza de izquierda que puede desbancar a Merkel

 

La alianza de la izquierda en el Estado Federado de Turingia puede desbancar a Angela Merkel (Foto: Guido Bergmann/Bundespresseamt)

Por Pablo Sanguinetti (dpa)

   Berlín, 21 nov 2014 – El calmo paisaje político alemán vive un pequeño terremoto. Tres partidos de izquierda y centroizquierda sellaron esta semana su alianza para gobernar en un estado federado. ¿Podrían repetir la coalición a nivel nacional y vencer a los conservadores de Angela Merkel en la lucha por la cancillería?

   Los números indican que sí. Como ocurrió en los comicios regionales del «Land» de Turingia en septiembre, los socialdemócratas del SPD, los poscomunistas de La Izquierda y los ecologistas de los Verdes sumarían también en el conjunto del país más votos que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, según los sondeos.

   Pero la llamada coalición «rojo-rojo-verde» afronta otro tipo de obstáculos para repetirse en unas elecciones generales. «A nivel nacional la situación es muy diferente, hay otros análisis que hacer, una cosa no tiene nada que ver con la otra», aseguró la secretaria general de los socialdemócratas del SPD, Yasmin Fahimi.

   La clave de la ecuación es La Izquierda, una fuerza nacida en 2007 como fusión entre una escisión del SPD y los herederos del Partido Socialista Unificado (SED), el partido único de gobierno en la Alemania comunista (RDA).

   Esas raíces en un régimen dictatorial y la existencia de un ala de extrema izquierda en la formación hacen que el SPD reniegue hasta ahora de una alianza nacional. También sus posturas en temas claves: La Izquierda rechaza por ejemplo misiones extranjeras del Ejército y fue el único partido que votó contra los rescates europeos.

   «En Turingia no se decide sobre guerra y paz ni sobre política europea», formuló Ralf Stegner, uno de los vicepresidentes del SPD, al justificar la coalición regional como un fenómeno puntual e improbable -aunque ya no descartado- para las próximas elecciones generales en 2017.

   Los mismos reparos hicieron que el SPD prefiriera quedar como socio menor de la CDU en una «gran coalición» de gobierno presidida por Merkel tras las elecciones del año pasado en lugar de formar una alianza «rojo-rojo-verde» y colocar como canciller a su candidato, Peer Steinbrück.

   Tampoco los votantes ven con buenos ojos una coalición de gobierno que integre a La Izquierda: un 56 por ciento la rechazarían a nivel nacional, frente a sólo un 23 por ciento que la apoyarían.

   El experimento en Turingia podría cambiar ahora la situación, según algunos analistas. La Izquierda fue el segundo partido más votado en el «Land», después de la CDU, y tendrá por eso a su primer jefe de gobierno regional, Bodo Ramelow, que salvo una sorpresa de última hora será elegido para el cargo el 5 de diciembre.

   El hito culmina un largo proceso de «normalización» del partido, que ya es primera fuerza de oposición en el Parlamento en Berlín, y le ofrece la oportunidad de demostrar a rivales y posibles aliados que es capaz de gestionar un gobierno estable y pragmático.

   Una primera y clara señal en esa dirección fue el programa de gobierno presentado por los tres partidos este jueves en Erfurt, capital del «Land», de corte más socialdemócrata que izquierda radical y exento de consignas ideológicas.

   «La RDA fue una dictadura», zanja ya en el preámbulo. La jefa de La Izquierda en Turingia, Susanne Hennig-Wellsow, bromeó cuando le preguntaron por la vuelta al pasado 25 años después de la caída del Muro de Berlín: «Nuestra primera moción en el Parlamento regional no será para reintroducir el socialismo en Turingia.”

 «¿Secta o partido popular?», se preguntó hoy en portada el influyente diario «Frankfurter Allgemeine Zeitung» sobre los poscomunistas. El inédito caso de Turingia responderá en los próximos años esa pregunta, de la que podría depender si el dominio de la CDU iniciado por Merkel en 2005 finaliza en las elecciones de 2017.  (dpa/dmz/hl)