La eurozona acuerda un nuevo programa de rescate para Grecia

 

El presidente de la Comision Europea, Jean-Claude Juncker, el primer ministro belga, Charles Michel, y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (Foto: tvnewsroom.consilium.europa.eu

Bruselas, 13 julio 2015  Los jefes de Estado y de gobierno de la eurozona acordaron hoy por unanimidad un nuevo y amplio programa de austeridad y reformas para Grecia, informó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al término de 17 horas de maratónicas negociaciones en Bruselas.

El Eurogrupo estima que Grecia necesitará en total entre 82.000 y 86.000 millones de euros los próximos tres años (entre 90.000 y 95.000 millones de dólares), señaló hoy la canciller alemana, Angela Merkel.

«En términos generales, las ventajas son más que las desventajas», afirmó la líder germana sobre el acuerdo logrado. «Creo que Grecia tiene así posibilidades de volver a la senda del crecimiento».

«Como es un acuerdo, no hay ni ganadores ni perdedores. No creo que el pueblo griego haya sido humillado y no creo que los otros europeos hayan perdido su prestigio», afirmó por su parte el presidente de la Comision Europea, Jean-Claude Juncker.

Hasta el último momento persistieron desacuerdos sobre la creación de un fondo griego de privatizaciones, una demanda fundamental de los socios europeos a la que se había opuesto tenazmente el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, confirmó el acuerdo para crear el fondo de privatizaciones y explicó que los ingresos del mismo se usarán para reducir las deudas de Grecia y para reembolsar gastos de recapitalización para los bancos.

Según los planes iniciales, el fondo de privatización debería tener un volumen de unos 50.000 millones de euros (unos 56.000 millones de dólares) y se establecería fuera de Grecia. A este fondo se transferirían activos estatales.

Según Merkel, sólo para recapitalizar los bancos griegos harán falta unos 25.000 millones de euros. Del fondo de privatización de 50.000 millones de euros, se destinarán cerca de 12.500 millones a inversiones directas en Grecia, añadió.

La líder cristianodemócrata (CDU), cara visible de los países que adoptaron una postura más dura con Grecia en las negociaciones, se mostró abierta a aliviar la deuda de Atenas, por ejemplo prolongando sus plazos, pero volvió a descartar de plano la posibilidad de una quita.

Atenas también había criticado la implicación financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el nuevo paquete de rescate europeo. Sin embargo, fuentes diplomáticas aseguraron que este diferendo ya se dirimió.

La cumbre se interrumpió varias veces durante la noche para que pudieran celebrarse deliberaciones en círculos reducidos. La última reunión en «petit comité» se llevó a cabo en la mañana del lunes entre Merkel, el presidente de Francia, François Hollande, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

El mandatario heleno cree que consiguió lo mejor para su país dentro de lo que era posible. «Hemos librado una batalla justa», dijo Tsipras, que subrayó que el acuerdo mantiene al país en la Unión Europea.

«Las medidas inevitablemente generarán tendencias recesionistas, pero el paquete de crecimiento, la restructuración de la deuda y la financiación asegurada para los próximos tres años» significan que el «‘Grexit’ ya es pasado», agregó.

Atenas necesita a más tardar el 20 de julio unos 7.000 millones de euros (7.800 millones de dólares). De acuerdo con un documento de los ministros de Finanzas de la eurozona, a Grecia se le exige, además de la privatización de activos estatales, una reforma administrativa, entre otras demandas.

Para Merkel el primer paso es que el Parlamento heleno apruebe cuanto antes las reformas acordadas en la cumbre. Atenas tiene la obligación de aprobar a más tardar el miércoles varios proyectos de ley fundamentales, advirtió.

Esas «acciones prioritarias» incluyen una reforma del impuesto sobre el valor agregado, así como una restructuración del instituto de estadísticas de Grecia y del sistema de pensiones, explicó la canciller germana.

Después, las tres instituciones -la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo- verificarán la aprobación de las reformas. Sólo entonces, las medidas podrán ser aprobadas por los parlamentos nacionales, precisó Merkel.

El Parlamento alemán será uno de los que tenga que aprobar el mandato para el nuevo paquete de ayuda a Grecia, para lo que debe celebrar una sesión extraordinaria aún sin fecha fija. Posiblemente se lo convoque ya este jueves.

Los partidos del gobierno de Merkel cuentan con una mayoría del 80 por ciento en la Cámara baja, por lo que se da por hecho que la votación saldrá adelante sin problemas. Sin embargo, la canciller podría sufrir el voto en contra de varios diputados disidentes dentro de sus propias filas, lo que implicaría un golpe político.

Dijsselbloem destacó que también se necesita una decisión del Eurogrupo. «Eso permite iniciar las negociaciones formales (sobre el paquete de rescate)», explicó. Entonces se podrá cerrar todo el asunto. «Durará todavía algunas semanas, porque todavía queda mucho trabajo por hacer».

El primer ministro de Finlandia, Juha Sipilä, advirtió de que su gobierno no aprobará de antemano la apertura de nuevas negociaciones sobre futuras ayudas a Grecia.

«El gobierno finlandés va a seguir (las propuestas) muy detenidamente y decidir después si constituyen una base suficiente para iniciar negociaciones con Grecia», afirmó Sipilä. Son especialmente los populistas de derecha en el gobierno finlandés los que insisten en aplicar una política de línea dura hacia Atenas.

De aquí al 22 de julio, Atenas tendrá que aprobar más leyes, entre otras para la recapitalización de los bancos. Merkel señaló que si bien la cumbre ha sido un éxito, se ha perdido el principal valor, que es la confianza. El camino para Grecia aún va a ser largo y difícil, advirtió. (dmz/hl)