Los planes secesionistas de Artur Mas, en el aire tras los comicios

 

 

Arthur Mas es un economista y político español, de ideología liberal, nacionalista e independentista catalana (Foto: Generalitat de Catalunya / )

Por Ana Lázaro Verde y Sara Barderas

Madrid/Barcelona, 28 de septiembre 2015 – Los planes de Artur Mas para declarar la independencia de Cataluña pueden sufrir un giro: la CUP, el partido izquierdista que se erigió en fuerza secesionista clave para formar gobierno, descarta apoyar su investidura como jefe del Ejecutivo regional y declarar la secesión a corto plazo.

Mientras tanto, Mariano Rajoy se mantiene inamovible en su negativa a dialogar sobre la separación de la región. «Toda la colaboración de mi gobierno, siempre dentro de la ley», ofreció al Ejecutivo catalán, lo que supone mantener la puerta cerrada a una negociación con los secesionistas para celebrar un referéndum de verdad y dentro de la ley sobre el futuro de Cataluña.

Un día después de que la lista de Mas, Junts pel Sí, y la de la CUP sumaran juntas 72 de los 135 escaños que se repartían en unos comicios presentados como plebiscitarios sobre la secesión, ambas formaciones anunciaron hoy el inicio de conversaciones.

La hoja de ruta de Junts pel Sí incluía la formación de un gobierno de concertación para iniciar el camino hacia la secesión de la región del noreste de España en un plazo de 18 meses en caso de mayoría absoluta secesionista en el Parlamento catalán.

«Ha habido una clara victoria del sí», insistió hoy en rueda de prensa Raül Romeva, el candidato que simbólicamente encabezó la lista en la que Mas, el verdadero aspirante a la jefatura del nuevo gobierno, ocupó el cuarto puesto.

Con menos del 48 por ciento de los votos cosechados entre las dos listas, la CUP no ve sin embargo la claridad de la que hablaba Romeva. «El plebiscito no se ha ganado», dijo su candidato, Antonio Baños, por lo que además de rechazar la investidura de Artur Mas, en las antípodas ideológicas de la formación antisistema, descarta una declaración de independencia unilateral.

En las elecciones del domingo, que registraron una participación histórica, por encima del 77 por ciento, Junts Pel Sí obtuvo 62 diputados, seis por debajo de la mayoría absoluta, por lo que necesita de la CUP, con 10.

Parece difícil que las negociaciones con el partido izquierdista puedan servir para convercerlo de mantener a Mas como jefe de gobierno. «Tiene que ser una persona que escenifique el inicio de una nueva etapa (…), a la que no se le identifique con recortes ni corrupción», señaló hoy la formación anticapitalista.

El hombre que llevó a Cataluña más cerca que nunca de la independencia, convocando unas elecciones a las que logró darles un matiz plebiscitario, lucha ahora por mantenerse en el poder ante la posibilidad de quedar fuera del proceso secesionista.

Hoy se aferró al acuerdo que su partido, Convergència (CDC), alcanzó hace unos meses con los secesionistas de Esquerra Republicana (ERC) para concurrir de forma conjunta bajo las siglas de Junts pel Sí (Juntos por el Sí). 

Ambas formaciones pactaron situar a la cabeza de la lista a independientes del ámbito secesionista con la condición de que Mas siguiera siendo el aspirante de facto a la jefatura del gobierno regional desde el cuarto puesto.

«Este es el acuerdo que tenemos. No hay nada más que añadir», dijo hoy el jefe del Ejecutivo catalán, ya en funciones.  

En su negativa a una negociación con los secesionistas, Rajoy interpretó los resultados de las elecciones del domingo en función de los votos y no de los escaños obtenidos por el independentismo.

«Los partidarios de la ruptura nunca tuvieron el respaldo de la ley y desde ayer sabemos que tampoco tienen el apoyo de la mayoría de la sociedad catalana», dijo.

Fue similar la lectura de Ciudadanos, el partido emergente de centro-derecha que el domingo, con 25 escaños, se situó a la cabeza de las fuerzas antiindependentistas en Cataluña y demostró tener la capacidad de atraer a un parte del electorado potencial del PP.

La candidata de la formación en la región, Inés Arrimadas, llamó a «sumar fuerzas» a los líderes de los partidos que defienden la unidad de España.

En el otro extremo se situó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que asumió el compromiso de convocar una consulta sobre el futuro de Cataluña si gana las elecciones generales de diciembre y es investido jefe del gobierno español. «No apostamos por declaraciones unilaterales de independencia, apostamos por un referéndum», dijo. (dmz/dpa/hl)