Calor extremo, tormentas y crecidas: el clima castiga al Dakar

 

 

Calor extremo, tormentas, crecidas de ríos y varias etapas recortadas o canceladas han marcado la edición 2016 del Rally Dakar (Foto: Soy 502 / Twitter)

Por Tomás Rocca

La Rioja, 13 de enero 2016 – Calor extremo, tormentas, crecidas de ríos y varias etapas recortadas o canceladas: la edición 2016 del Rally Dakar será recordada por los pilotos como una de las más duras en el aspecto climático.

«Es mi noveno Dakar pero nunca antes había pasado tanto calor», dijo el brasileño Roldan Lourival, copiloto de su compatriota Leandro Torres en el Polaris 367. Esto fue el martes, poco después de finalizar la novena etapa en la ciudad de Belén, en la provincia argentina de Catamarca.

«Ha sido un auténtico infierno, tanto para los pilotos como para las máquinas. Nunca antes me había ocurrido algo así: es como si el coche se estuviera a punto de prender fuego. La gasolina y el aceite estaban en ebullición», contó Lourival.

El Dakar, que el próximo sábado culminará frente al Monumento a La Bandera en la ciudad argentina de Rosario, volvió a sufrir hoy un retraso en la salida de la décima etapa debido a las tormentas de la noche del martes y finalmente fue acortada.

La crecida de un río impidió el paso de los competidores por el primer sector cronometrado entre las ciudades de Belén, en la provincia de Catamarca, y La Rioja, capital de la provincia homónima, en el noreste argentino.

No se trata de un hecho aislado, sino más bien de una constante en esta edición de la competencia más extrema del mundo. Ya en la primera semana el mal clima le jugó una mala pasada, cuando en Argentina tuvo que anular su primera etapa (Rosario-Villa Carlos Paz) y recortar el recorrido de las dos siguientes (Villa Carlos Paz-Termas de Río Hondo y Termas de Río Hondo-Jujuy).

La razón fue que las lluvias habían estropeado los caminos. Algo similar ocurrió en la séptima jornada (Uyuni-Salta) a raíz de la crecida de un río que les impidió a los motociclistas completar todo el tramo.

Luego del pasado domingo de descanso en Salta, la carrera tuvo su primer contacto con la arena y la navegación pura. Y de nuevo volvieron los recortes.

En esta oportunidad fue en la novena etapa, el bucle Belén-Belén, pero esta vez el agua no tuvo nada que ver. El contratiempo llegó por el lado de las altas temperaturas, un condimento que se esperaba para la parte final de la prueba y que siempre le ha dado dolores de cabeza al Dakar desde que llegó a Sudamérica.

«Todo ardía en el coche, mis pies, mis manos, el agua que llevábamos. Ha sido una auténtica locura. Nunca había vivido algo igual», señaló el brasileño Torres.

Recordando lo sucedido en 2014, cuando el calor extremo hizo estragos en los participantes durante la quinta especial entre Chilecito (La Rioja) y Tucumán, esta vez la organización decidió a media mañana dar por terminado el tramo.

Desde los helicópteros se veía que los motociclistas quedaban trabados en la arena sin poder sortear las dunas y muchos se refugiaban del sol en la sombra de los arbustos.

«Como había varios focos de conflicto que podían activarse al mismo tiempo, se decidió dar por terminado el tramo», indicó la organización, y la especial fue recortada en 106 kilómetros, por lo que solo se disputaron 179.

«El tramo estuvo bien acortado. Hacía muchísimo calor. En el habitáculo de nuestro auto la temperatura superó los 60 grados. Correr así era muy peligroso», dijo a la agencia dpa el argentino Juan Manuel Silva.

Su opinión fue compartida por varios pilotos, aunque aquellos que pelean por la victoria no estuvieron del todo de acuerdo. «Estoy decepcionado porque han acortado la etapa. Pero es cierto que con el calor la cosa estaba difícil», sostuvo el qatarí NasserA-Attiyah, que lucha por pelar el título ante la hegemonía que viene mostrando Peugeot a la cabeza de la compentencia en autos.

«Es decepcionante que hayan neutralizado la etapa. Es una pena que no la hayamos podido disputar de principio a fin, pero entiendo que si han tomado una decisión así no les faltan motivos», explicó el sudafricano Giniel De Villiers.

El francés Stéphane Peterhansel indicó que «corresponde a la organización decidir después de valorar todos los aspectos». «Yo, personalmente, apruebo sus decisiones», señaló.

El piloto español Nani Roma (Mini) fue contundente al señalar que «hacía un calor insoportable y el suelo estaba muy blando».

«Esto es un deporte y no hemos venido aquí a morir. Mejor pecar de prudencia que de imprudencia ya que con la salud no se juega y hay límites que no se pueden traspasar», opinó.

Mientras la organización busca ser cautelosa y dar prioridad a la seguridad, no son pocos los espectadores que señalan que tantos contratiempos le han restado atractivo a la competencia más dura del mundo. (dmz/dpa/hl)




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