Peña Nieto cumple dos años de gobierno en un México sacudido

 

Criticado por su debilidad ante las crisis: El Presidente de México, Enrique Peña Nieto (Foto: Presidencia)

Por Andrea Sosa Cabrios (dpa)

Ciudad de México, 29 nov 2014 – Desde su esquina en el Paseo de la Reforma de la capital mexicana, donde tiene un puesto para lustrar zapatos, Enrique Vázquez ha visto pasar todas las marchas: protestas por la supuesta matanza de 43 estudiantes, manifestaciones de maestros, mítines contra las reformas de Enrique Peña Nieto.

A dos años de la llegada del presidente de México al poder entre promesas de cambio, el 1 de diciembre de 2012, Vázquez, de 68 años, ha sacado sus conclusiones: «Los presidentes van y vienen y es lo mismo. Las cosas no mejoran en nada».

En su opinión, en la crisis de los estudiantes desaparecidos y presuntamente calcinados hace dos meses, el gobierno de Peña Nieto «no hace nada en cuanto a dar una información correcta» y eso ha agravado el descontento.

Ahora, el presidente trata de recuperar la iniciativa: el lunes, en el segundo aniversario de gobierno, enviará una serie de iniciativas legales de seguridad y justicia al Congreso, con las que busca rediseñar el sistema policial y de rendición de cuentas.

Pero por los anuncios de esta semana ha sido acusado de hacer sólo cambios «cosméticos» y de rehuir a la autocrítica en materia de responsabilidades políticas.

Para Peña Nieto, el cierre de este segundo año de su gobierno de seis (2012-2018) se parece muy poco al «Mexican moment» que muchos auguraron después de un arranque con aceleradas reformas pactadas con la oposición.

Varios frentes simultáneos, entre ellos acusaciones de conflicto de interés por una mansión adquirida por su esposa Angélica Rivera a un contratista gubernamental, han desgastado al gobierno que marcó el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro).

Hay una crisis de credibilidad y de liderazgo que se extiende a todo el sistema político.

La desaparición y presunto asesinato de los estudiantes también provocó fracturas en el opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), porque ocurrió en una ciudad y un estado gobernados por esa agrupación.

«De la solución de fondo a esta alarmante debilidad del Estado de derecho depende, sin exagerar, la viabilidad de la democracia mexicana», había escrito hace unos días el historiador Enrique Krauze en un texto que tituló «México bárbaro».

El 20 de noviembre, al grito de «Fuera Peña», un enorme muñeco de cartón con la cara de Peña Nieto ardió en la Plaza del Zócalo capitalina, en una protesta por los 43 jóvenes, que desaparecieron después de ser entregados por policías municipales a un grupo criminal.

La economía no ha crecido lo que se esperaba y hubo varios recortes en las proyecciones hasta llegar a un 2,1 a 2,6 por ciento para este año. El paraíso prometido con las reformas laboral, energética y de telecomunicaciones, entre otras, aún no es una realidad.

Pequeños empresarios que pensaron que el año pasado había sido un año débil por la transición de gobierno dicen que 2014 no ha sido mucho mejor, si bien hay más confianza para el próximo.

Pese a la crisis actual, Peña Nieto ha tenido también logros. Con gran rapidez consiguió en su primer año la aprobación de reformas que habían tardado décadas en concretarse y lo hizo a través del Pacto por México, que unió las voluntades de los tres mayores partidos políticos del país.

Este año el Congreso aprobó las leyes reglamentarias para abrir el sector energético al capital privado que algunos consideran una reforma tan importante como lo fue hace 20 años el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En 2014 fueron detenidos varios importantes narcotraficantes, entre ellos el más buscado del mundo: Joaquín «El Chapo» Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, que llevaba prófugo desde que se escapó de una cárcel de máxima seguridad en 2001. Y hubo un descenso en el número de asesinatos.

No obstante, el caso de los 43 estudiantes ha puesto a Peña Nieto en el momento más delicado de su gobierno a seis meses de las elecciones federales de medio término de 2015.

Según una encuesta publicada esta semana por el diario «El Universal», el PRI lidera con el 30 por ciento de las preferencias para diputados, pero también hay un 29 por ciento de ciudadanos indecisos o que desde ahora dicen que no irán a votar.

Vázquez, que lleva 23 años trabajando en el mismo sitio entre oficinas y bancos cerca del monumento del Ángel de la Independencia, no espera cambios sustanciales. «Muchas esperanzas no tengo. Todos son iguales», dice, mientras termina de lustrar un par de botas. (dpa/dmz/hl)