Contra islam y refugiados: derecha populista alemana fija su programa

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La derecha política alemana anuncia su programa político, el cual está en contra del islam. (Foto: Alexa Hernández Romero)

Stuttgart, 01 de mayo 2016 – El controvertido partido populista de derecha Alternativa para Alemania (AfD) acordó hoy su programa de base para las elecciones generales de 2017 con medidas de corte islamófobo y antiinmigración.

Cerca de 2,000 miembros reunidos para un congreso nacional celebrado el fin de semana en Stuttgart, sur del país, aprobaron el texto que incluye frases como «el islam no forma parte de Alemania» o «cultura común alemana en lugar de multiculturalismo».

La postura del partido ante el islam y la inmigración dominó los dos días de debate. El programa rechaza los minaretes como «símbolo de dominio musulmán», aboga por impedir la financiación de mezquitas por países extranjeros y pide prohibir el velo islámico en las escuelas.

Beatrix von Storch, polémica vicejefa del partido, aseguró que AfD diferencia claramente entre el islam individual y el político. «No hablamos de expulsar a todos los musulmanes», aclaró.

El congreso sí discutió un veto generalizado a la llegada de extranjeros a Alemania. El borrador del programa incluía el sábado un rechazo categórico a «la inmigración, en particular de culturas ajenas».

La frase se quitó hoy en la versión final, que declara «bienvenidos» a aquellos inmigrantes que lleguen a Alemania»muy cualificados para el mercado laboral y con gran voluntad de integración».

Otras propuestas del programa son rebajar de 14 a 12 años la edad punible, impedir el ingreso de Turquía en la Unión Europea (UE), reformar de base la UE para quitar competencia a Bruselas y facilitar la expulsión de extranjeros que cometan delitos.

El partido, fundado en 2013 como plataforma euroescéptica y luego reconvertido en una fuerza antiinmigración a mediados de 2015 en plena crisis de refugiados, carecía hasta ahora de un programa.

La cita en Stuttgart buscaba subsanar ese vacío aprovechando los niveles de intención de voto récord que registra el partido gracias a la escalada de la crisis de asilo y con la mira ya puesta en las elecciones nacionales del año que viene.

Los últimos sondeos otorgan a AfD un 13 por ciento de los votos a nivel nacional, lo que convierte al partido liderado por Frauke Petry en la tercera fuerza del país por detrás de la Unión Cristiano Demócrata de Angela Merkel (33%) y de los socialdemócratas (22%).

El clima de polarización que acompañó el crecimiento de AfD se sintió también en su congreso: el sábado, la policía detuvo a 500 manifestantes y agitadores de extrema izquierda que intentaban perturbar el evento.

Una segunda polémica se produjo hoy cuando webs de izquierda publicaron los datos completos de los 2,000 asistentes al congreso. El partido presentó una demanda por la filtración. «Esto no es un juego», dijo el líder Jörg Meuthen.

El resto de fuerzas criticaron con dureza las propuestas de AfD. «Los debates de su congreso demuestran que AfD quiere volver a una Alemania que nunca existió. Eso no es conservador, sino reaccionario», dijo Peter Tauber, secretario general de la CDU.

Para su par socialdemócrata, Katarina Barley, el congreso de Stuttgart demostró «lo poco moderno y lo orientado hacia el pasado que es realmente AfD». (dpa/dmz/ahr/hl)