Muere Kurt Masur, el director de orquesta de la reunificación alemana

 

El director de orquesta Kurt Masur murió a la edad de 88 años (Foto: www.aadl.org)

Por Sophia-Caroline Kosel y Birgit Zimmermann

Leipzig, 19 de diciembre 2015 – La música era más que una profesión para el director de orquesta Kurt Masur. “Si se pudiera sentar a todos los habitantes del mundo en una sala de conciertos, estarían en paz por lo menos dos horas”, supo decir. Kurt Masur murió hoy a los 88 años.

Masur amaba a la música, a la que llamaba su “motor”. Ese motor llevó al legendario “Kapellmeister” (director musical) de la orquesta Gewandhaus de Leipzig a los escenarios del mundo hasta hace poco pese a que el mal de Parkinson le dificultaba cada vez más pasar las páginas de las partituras.

Nacido en Silesia, en el actual territorio de Polonia, Masur comenzó a aprender piano a los cinco años, pero en realidad quería ser organista. A los 16 años, un médico le diagnosticó que los dedos se iban a deformar por un problema genético y se pasó a la dirección musical. Pero antes de dedicarse exclusivamente a la música, se formó como electricista, como su padre.

Masur estudió en la Escuela Superior de Música de Leipzig y asumió cargos de director en Halle, Erfurt y en la Ópera de Leipzig. Posteriormente fue el principal director de la Ópera Cómica de Berlín (Oriental) y de la Orquesta Filarmónica de Dresde.

En agosto de 1970 asumió la batuta de la renombrada Gewandhausorchester de Leipzig. “Crecí con los músicos. Fue un regalo, un dar y recibir”, dijo décadas después.

Masur imprimió su sello a la orquesta, con la que efectuó 900 giras, también al “extranjero capitalista” en épocas de la República Democrática Alemana. En 1981, la dirigencia socialista accedió a su pedido de construir una nueva sala para la orquesta.

Leipzig, la ciudad de profunda tradición musical, marcó la vida de Masur. “Leipzig me arropó cuando era estudiante. Leipzig me arropó cuando era director de ópera. Leipzig me arropó cuando fui director de la Gewandhaus”.

En las postrimerías del régimen comunista de la RDA, Masur asumió un papel político al convertirse en “director de la revolución alemana”.

A sus 63 años cambió la batuta por el altoparlante y contribuyó al fin incruento de la RDA. Fue uno de los firmantes de un llamamiento a la no violencia en las protestas contra el régimen que comenzaron los lunes en 1989 en Leipzig y desembocaron en la reunificación alemana, un año más tarde.

Masur dirigió la Filarmónica de Nueva York (1991-2002) y conquistó al público estadounidense y más adelante empuñó la batuta de la Orquesta Filarmónica de Londres y de la Orquesta Nacional de Francia.

Sin embargo, el director siempre se caracterizó por su modestia. Solía aprovechar su formación como electricista para reparar cosas en sus casas de Leipzig y Nueva York y también gustaba de arreglar por cuenta propia sus instrumentos musicales.

Pasando los 80 siguió haciendo giras por el mundo nueve meses al año. “Me mantiene en forma saber que a las diez de la mañana tengo ensayo. ¿Que voy a hacer si no, dejar de trabajar y esperar que llegue la muerte?”, se preguntó.

Así fue que volvió al escenario después de sufrir una caída en 2012 en París y quebrarse el omóplato. A principios de 2013 volvió a caerse en Tel Aviv y se rompió la cadera. Tuvo que ser operado y cancelar varios conciertos. Ese mismo año fue distinguido con el Premio Europeo de Cultura por su trayectoria.

El año pasado no pudo asistir por motivos de salud a un concierto por su cumpleaños ofrecido por la Orquesta Nacional de Francia. (dmz/dpa/hl)

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