Debate sobre refugiados domina aniversario de reunificación alemana

 

 

El presidente alemán, Joachim Gauck (Foto: © Kirsten Neumann / Bundespraesident)

Por Sabine Ränsch y Ira Schaible

Fráncfort, 3 de octubre 2015 – El tema de los refugiados y las fronteras dominó hoy los festejos del 25 aniversario de la reunificación alemana tras la caída del Muro de Berlín y la implosión del comunismo en Europa.

“Superando fronteras” fue el lema de las celebraciones de la reunificación en 1990, que puso fin a 41 años de división de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

Pero el esloan también evocaba el gran desafío que plantea a Alemania la integración de los cientos de miles de refugiados que están llegando al país de regiones en conflicto como Siria, Irak o Afganistán.

El presidente alemán, Joachim Gauck, sostuvo en su discurso ante unos 1.500 invitados de Alemania y el mundo que la integración de los refugiados supone un desafío mayor que el de la reunificación.

“Al igual que en 1990 nos espera un desafío que ocupará a generaciones. Pero a diferencia de entonces, tendrá que crecer de forma unida algo que antes no estaba unido”, dijo el jefe de Estado germano.

Los alemanes del este y del oeste hablan el mismo idioma y tienen una cultura e historia común, pero ahora la distancia que hay que superar es mucho mayor que entonces en vista de las diferentes culturas y religiones, destacó.

Gauck urgió a sus conciudadanos y a los inmigrantes a trabajar juntos para mantener los valores que han hecho de la Alemania moderna un gran país.

“Precisamente porque esta variedad de culturas, religiones y estilos de vida son parte de Alemania, precisamente porque Alemania es un país de distintos estilos de vida, necesita que todos respalden estos valores”, entre los que enumeró los derechos humanos fundamentales, la libertad de culto y la igualdad de derechos para mujeres y homosexuales.

Al mismo tiempo, el presidente germano dijo comprender los temores de la población ante la llegada diaria de miles de refugiados de que “la necesidad humana de auxiliar al necesitado esté acompañada por el temor ante la dimensión de la tarea”.

“Este es nuestro dilema: Queremos ayudar. Nuestro corazón es grande. Pero nuestras posibilidades son finitas”.

Gauck elogió el valor del movimiento de derechos cívicos de la República Democrática Alemana, que de forma pacífica consiguió echar al régimen comunista. “La revolución pacífica muestra que nosotros los alemanes también sabemos vivir la libertad”.

También agradeció a los alemanes del oeste haber brindado al este su Constitución, su democracia y un sistema judicial independiente.

Europa está pasando “una prueba de fuego”, advirtió Gauck. La presión no ha aunado a los Estados, “pero las últimas decisiones de la Unión Europa revelan que se está llegando a la conclusión de que solo puede haber una solución europea a la cuestión de los refugiados”.

También la canciller Angela Merkel (CDU) llamó a los europeos a cooperar más. En la antesala del acto, la mandataria reclamó que se repartan las cargas y recordó que nunca hubo tantos refugiados. “Es algo que tenemos que conseguir juntos, Alemania, Europa y el mundo”.

Una cincuentena de activistas de derechos cívicos de la extinta RDA, entre ellos Vera Lengsfeld, Marianne Birthler y Freya Klier, tomaron lugar en la primera fila de asientos.

Cerca de 1.500 invitados asistieron a la ceremonia realizada en Fráncfort, la mayor ciudad del estado de Hessen, que actualmente ostenta la presidencia de la Cámara Alta o de las Regiones (Bundesrat). El gobierno de coalición de democristianos y verdes de Hessen también invitó a 30 refugiados.

Los principales arquitectos de la unidad alemana, el ex canciller Helmut Kohl y el ex jefe de Estado soviético Mijail Gorbachov, estuvieron ausentes por razones de salud.

El presidente ruso, Vladimir Putin, envió un telegrama de felicitación a Merkel y Gauck en el que los urgió a mantener la tradicionalmente estrecha relación entre los dos países pese a “la complicada situación internacional actual”.

Sin mencionar a los dos problemas más candentes, Ucrania y Siria, que han afectado las relaciones entre Berlín y Moscú, Putin destacó la necesidad de que ambos países velen por “no distanciarse”.

Las celebraciones arrancaron el viernes con una gran fiesta ciudadana en la ciudad a orillas del río Meno y se extenderán hasta mañana por la tarde. Más de 300 eventos están programados durante los tres días, a los que se espera la asistencia de un millón y medio de personas.

Esta noche, 25 puentes sobre el Meno serán escenario de un show de luces, uno por cada año de unidad.

Pero no todo fue ambiente festivo. Un millar de manifestantes marcharon por las calles de la ciudad el viernes por la tarde para protestar contra las celebraciones y llamaron a derribar todas las fronteras.

“Lo que están celebrando es el ostracismo, la pobreza y la división”, sostuvieron los manifestantes de grupos de izquierda, que criticaron las exportaciones de armas y la decisión de endurecer las leyes de asilo político.

Esta tarde, medio centenar de manifestantes tomó por asalto la carpa de exhibición de las regiones alemanas e interrumpió un acto oficial. (dmz/dpa/hl)

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